Superación Personal

Tiempo de Resurrección en medio de un Confinamiento Social

Tiempo de Resurrección en medio de un Confinamiento Enrique Alberto Romero Dominguez

La paradoja, se hace presente, porque resucitar es resurgir, es salir del sepulcro vacío, es volver de la
muerte a la vida, por ende al movimiento, al devenir… Pero una emergencia mundial sanitaria determina el rumbo de una Pascua, confinados en el cautiverio de las 4 Paredes de nuestros domicilios, y ya desde
Cuaresma venía siendo así, no trascendemos al otro, como el resucitado a las mujeres, a sus discípulos, al cenáculo, a los creyentes en su vida y obra, el encierro nos lleva antes bien a la vuelta al interior del propiomisterio de alma, en su soledad en el silencio de su conciencia.

Pero, ¿es autónoma la acción de resucitar o necesitamos la ayuda superior para hacerlo, como Cristo
Resucitó?

La Naturaleza Humana, entendámoslo, por sí misma, es incapaz de lograr autonomía de trascendencia
espiritual; puede, en efecto trascender al otro, y esto se llama “alteridad”. Pero la trascendencia a lo divino, muy lejano a la búsqueda del Nirvana que propone el Budismo, (en donde la conciencia supera el umbral natural más allá de sus propios límites, y se puede acceder a un nivel de conocimiento superior de los objetos inmanentes), no es posible si la iluminación no viene de parte del Ser Todopoderoso.

Buscar a Dios en cuarentena Enrique Alberto Romero Dominguez - Tiempo de Resurrección en medio de un Confinamiento Social

Históricamente, hay evidencia del llamado Desierto Espiritual; grandes místicos de las épocas como Juan
de la Cruz, Teresa de Jesús, Charles Fuller, en donde somos buenos para lo sensible, lo material, pero no
se experimenta nada hacia el fuero espiritual. Es cuando el Todopoderoso tiene la iniciativa, que comienza el oasis espiritual en la vida de la naturaleza humana.

Sólo Dios puede resucitar la naturaleza humana: (Sal afuera del Sepulcro: Jn. 11,43), (Talita Kumi: Mc.
5,41), sólo Dios ordena y la muerte se retira. Pero el humano, en autonomía no puede verse libre del
misterio de la muerte.

Por eso, para resucitar, es preciso morir, en Cristo; es decir, no entregarse a una muerte corriente, si no a
una muerte con la firme FE de la vida verdadera. Morir en el sentido simbólico a la materialidad, a las
ataduras del mundo, es un complejo proceso psicológico, que incluye la negación de sí mismo, de las
propias comodidades, para abrazar la pobreza del cristo desnudo, despojado de toda prerrogativa, de toda ventaja, de algún privilegio que nos mantenga atados a éste plano que reconforta a los sentidos, pero recarga al espíritu con lastres que no necesita… esto sinceramente podría no entenderse en este siglo XXI , tan lleno de alegrías por los triunfos, por las meritocracias, por las láureas académicas, y por tantos refrigerios materiales que la civilización y la tecnología nos regalan.

Fe en tiempos de cuarentena Enrique Alberto Romero Dominguez - Tiempo de Resurrección en medio de un Confinamiento Social

Queridos míos, el episodio de la resurrección personal, queda lejos de todo esto, y puede pedírsele e implorársele a Dios, pero implica que debemos asumir las consecuencias de la resurrección en el espíritu. Ésta cuarentena es un regalo, una especial oportunidad para experimentar la muerte del ego e implorar la resurrección en Cristo a nuestro Dios Eterno ¿Quién se atreve a vivir la experiencia?

Lo seguiremos meditando…

Hermano Acólito Juan Carlos Rivas Pérez